UN EJEMPLO GIGANTE DE ETICA PROFESIONAL

29.07.2020

Se cumplen 20 años desde la muerte del Dr Rene Favaloro, símbolo de la ciencia argentina y de trascendencia mundial, cuyo suicido resulta el más apabullante ejemplo de un perverso sistema que permite la imposición de la codicia, la inmoralidad y la corrupción sobre los más altos valores que rigen el ejercicio profesional como la ética, el compromiso social y la responsabilidad.

De la figura del Dr Favaloro siempre me ha atraído su enorme apego a realizar obras trascendentes para la comunidad, su sensibilidad social y su calidad humana, a pesar de ser uno de los médicos más reconocidos del mundo. Pudiendo quedarse a trabajar en EEUU y volverse millonario con su profesión, decidió volver a Argentina para materializar la creación un centro de alta complejidad nacional sobre todo en la parte cardiovascular.

Treinta años después, agobiado por la asfixiante situación económica de la Fundación Favaloro, olvidado por las autoridades políticas y subyugado por un sistema perverso de corrupción contrario a sus valores, decidió quitarse la vida de un tiro antes que renunciar a sus principios éticos y morales.

En estos tiempos que vivimos, estoy totalmente convencido que la cuestión actual de la profesión, tiene que ver más con la integridad, la moral y la ética, que con los temas netamente técnicos. Los profesionales debemos ajustarnos no pocas veces a hacer lo que es correcto y no lo que conviene a nuestros clientes.

Evidentemente, cuidar el interés del cliente es prioritario, siempre que no comprometa causas superiores como la vida, la seguridad pública o las leyes. La gente espera de los profesionales no solo su conocimiento, sino una conducta y un modo de actuar. Por eso, a aquellos que dudan en elegir entre el sistema imperante del "vale todo" y la profesión, les recuerdo que se pueden dedicar a una amplia variedad de actividades menos exigentes, sin responsabilidades profesionales y seguramente más redituables.

El camino de la ética implica seguir valores antes que el éxito en cualquiera de las formas actuales como el poder, la fama o el dinero. Implica hacer las cosas con altos estándares, con gran sensibilidad social, con la objetividad y la honestidad intelectual que separe lo correcto de lo incorrecto, aun cuando ello pueda no ser redituable y aun cuando no esté escrito en un papel. Los profesionales debemos hacer prevalecer la ética sobre todas las cuestiones si queremos un verdadero cambio en nuestro país.

De esta manera, con una sociedad con altos estándares éticos, evitaremos que grandes referentes de nuestra comunidad, caigan derrotados ante el sistema, tal como le sucedió hace 20 años al Dr. René Favaloro, quien tras un extenso y laureado recorrido profesional que lo había catapultado a la máxima consideración mundial, se suicidaba con un disparo en el pecho.

En el triste destino de esta eminencia nacional, encontramos el paradigma más acabado del sistema prevaleciendo sobre la profesión. Dejo en adjunto, el enlace con su carta previa a la drástica decisión que tomó este brillante argentino. Como en casi todo lo que nos sucede a diario, la solución a muchos de los asuntos profesionales con base en la disyuntiva planteada, no está más que en nuestras propias acciones.

https://www.infobae.com/sociedad/2020/07/29/favaloro-su-desesperada-carta-de-despedida-estoy-cansado-de-luchar-a-mi-me-ha-derrotado-esta-sociedad-corrupta/